Estrategias Monumentales. Palacio Salcines, Guantánamo. 1997.

Palabras del Catálogo: Jorge Núñez Motes.  Palacio Salcines. Guantánamo, 1997.

“...las apariencias de los objetos
naturales carecen en sí mismas de
sentido; lo esencial es el sentimiento: en
si mismo y por completo independiente
del contexto en que ha sido evocado.”
Kasimir Malevitch
(1927)

Lo que hace dos años, por intuición y experiencia, me hizo afirmar que “sus” incursiones (en la pintura y el dibujo) hasta el momento no han sido más que la preparación necesaria para emprender una obra de la complejidad y alcance como el grupo escultórico del cine “Huambo”, lo corroboro en su totalidad después de trabajar la treintena de dibujos que componen estas Estrategias monumentales.

Pues qué son estas “estrategias” sino la preparación previa, o el ejercicio diario que el escultor realiza para mantener la forma, cuando se ve impulsado por la necesidad de buscar alternativas expresivas. Sin embargo, no se piense que estos trabajos son menos bocetos o simples descargas sin propósito por el sólo hecho de “ejercitar”. Todo lo contrario, el conjunto está armado con inteligencia y con el claro objetivo de exponerse, de que sean disfrutados, al tiempo que relacionados con el resto de la obra del autor.

Quizás lo primero que llama la atención en “Estrategias monumentales” es la omnipresencia factual de la estructura: el trazo grueso, las nervaduras, la presencia de la línea recorte todo el tiempo, “desvestidos” los objetos de su carnalidad, como si la sola presencia estructural determinara el decursar de lo representado. Desde el punto de vista expresivo es como si el artista necesitara abrirse, evidenciarse, demostrarse en cada proyecto, transmutarse volumétricamente en la bidimensionalidad.

Estrategias monumentales está organizada a partir de la relación referencial más inmediata de cada uno de los trabajos. Así, un primer momento lo integran trabajos que bajo la denominación general de “Lo indefinido abstracto” conforman una suerte de cosmos caótico en el que las apariencias de los objetos aún no se definen. Un segundo paso está en “Lo vegetal erótico”, donde estos elementos de la naturaleza se despliegan por toda la superficie, y a diferencia de lo habitual su eroticidad viene dada en su carácter estructural: nervaduras, bordes netos, lo puntiagudo como centro. Por último se accede al tercer paso, “Lo arquitectónico estructural”, momento que se ha venido preparando en los dos anteriores estadios, y en el que el elemento estructura-arquitectura (así de imbricados) se despliega por toda la superficie del plano. Aquí y allá, “Estrategias monumentales” nos da atisbos, nos hace guiños con diatribas, ironías o ludricidades, mientras prepara el camino de su autor hacia otras empresas donde lo matérico escultural debe tomar el lugar que aquí ocupan las líneas y los planos.